Nuestra visita de ayer fue un fracaso absoluto, pero hoy jueves se puede ver un gran movimiento, lo normal que uno se imagina en un espacio comercial como este, un lugar tan importante como lo es la Vega. Llegamos a las 12.00, buena hora para observar el funcionamiento, y comenzamos a recorrer sus pasillos. En ese minuto nos percatamos que la esencia patrimonail de la Vega Central, no es solamente su arquitectura o el barrio en donde se emplaza, sino el entramado de relaciones sociales de los distintos actores y como se generan lazos entre los comerciantes y los caseros, seguimos caminando hasta encontrarnos en el puesto 758, con Don Julio, un viudo que vendía tomates, porotos y fondos de alcachofas. Le pedimos si podíamos hacerle algunas preguntas y su respuesta fue "mientra' no le digai a mi iñora, todo bien", queriamos saber si le compraba los productos a un único vendedor o si se iba alternando de distribuidor, cuanto vendía aproximadamente al día, etc. El viejito de lo más amable, no dudo en ayudarnos lo más posible, con tal que termino mostrándonos las facturas de los tomates, para comprobar que las vendía a buen precio, nos enseño a cortar las alcachofas, y así aprendimos que existe un único método para que no pierdan su sabor y nos permitió ser, por unos minutos, las encargadas del puesto y atender a la clientela.
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lunes, 16 de agosto de 2010
Aprendiendo sobre Fondos de Alcachofas
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